Bobby Fischer murió ayer a la edad de 64 (8*8) años, posiblemente a causa de un fallo renal. Para quién no sepais de quién hablo, se trata de un ajedrecista norteamericano que fue capaz de derrotar a los rusos en el periodo de su máxima dominación en este deporte.
Además, se hizo famoso por su caracter digamos poco social: llamó a una emisora filipina para alegrarse de la maravillosa noticia de los atentados del 11-s; también era conocido por su exaltado atisemitismo.
Es curioso como nos llama la atención personajes de este tipo: genios que no son capaces de seguir el camino marcado por las reglas sociales. Son, quizás, los nuevos héroes contemporáneos, los que son capaces de enfrentarse al sistema sin temor a represalias. Conscientes de su suicidio social, pero coherentes con sus ideas y creencias. Algo que no abunda en nuestra sociedad.
RIP
Robert James Fischer.