La acción está situada en el pueblo de Barrows, en Alaska, horas antes de la última puesta de sol de la temporada y de la llegada de los vampiros. El inicio es precisamente lo mejor de la película, cómo se va acrecentando la tensión hasta el momento en que se desvela el monstruo. En este caso los vampiros, unos seres salvajes y sanguinarios, más próximos a los animales y las bestias que a los vampiros clásicos.
Sin duda lo mejor de 30 días de Oscuridad es el entorno, esa ciudad en oscuridad rodeada de nieve, sin esperanza alguna, la fotografía es notable y nos recuerda que no estamos ante un director cualquiera, David Slade, autor de Hard Candy. Los actores, incluido Josh Hartnett, están bien, bastante creíbles para el embrollo en el que están metidos.
En suma, una peli interesante para los que les guste el género, aunque una ocasión desaprovechada de crear un verdadero peliculón con las idea tan aterradoras del cómic de Niles.



