
Noche Blanca en Madrid, una oportunidad para que casi dos millones de personas descubran lo que se siente al pasear por una Gran Vía casi peatonal, por la Cibeles, haciendo colas de dos horas para Museos y exposiciones que durante el día no hay que esperar, escuchar conciertos de grupos que utilizan como altavoces conos naranjas de plástico http://www.mecanique-vivante.com/ o ver como la Puerta de Alcalá se llena de niebla artificial.
Todo ello unido al caos de los transportes, una ligera lluvia pero muy buen rollo.
